Flores monstruosas

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El deseo de matar surge, en los seres humanos, junto con la necesidad de alimentarse y se funde con ella… éste deseo instintivo, que es la fuerza motriz de todos los organismos vivos, la educación lo incrementa en lugar de frenarlo, las religiones le santifican en lugar de maldecirlo; todo contribuye a que sea el pivote alrededor del cual rueda nuestra maravillosa sociedad…
La existencia puede ser un jardín de suplicios y las pasiones, los deseos, el egoísmo, las mentiras, las leyes, las instituciones sociales, el amor, la gloria, las religiones… son sus flores monstruosas: los horribles instrumentos del eterno sufrimiento humano…”
[Octave Mirbeau]

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Como una muñeca rota.

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Arrogante y despiadada trataba bastante mal a todo el personal. Le habían enseñado, desde la infancia, que el mundo se divide en los de abajo y los de arriba. Los de abajo pertenecen a los que están por encima y se puede hacer de ellos lo que se quieras. Era una visión sencilla de la existencia, la de los señores neo-feudales, con evidentes ventajas, siempre y cuando se permaneciera en el lado correcto de la pirámide.

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El encanto de las cicatrices

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Meneaba las caderas en su manera irresistible: experta odalisca, bailarina tropical, salvaje de la India. Se detenía de vez en cuando para poseerme, casi sin moverse, flexionando los músculos abdominales. Se la ponía en paraíso, mordiendome los labios, me hubiera tragado entero si hubiera podido, envuelto como una planta carnívora suave y voraz. Siempre se perdía uno, con Leanne, en orgasmos violentos que parecían no tener fin.

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Muerte de lujo

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“Tu pequeño cerebro no entiende por qué, dadas las circunstancias, el mercado de bienes de lujo no conoce crisis, ¿no es así?” Dijo el Gran Maestre con escarnio. Leanne asintió, tratando de mantener la calma, una tarea difícil, si sólo Jerry Brown hubiera imaginado cual tormenta de resentimiento y odio le sacudía el cerebro…

“Los señores de la guerra, traficantes, políticos fantoche, tienen sus necesidades… y hay que ser magnánimo con el Tío Tom: es suficiente premiar a uno entre un millón, es conveniente después de todo. Toma, mira, el mercado de bienes de lujo también está creciendo en el sur del Sahara. Estamos hablando de la zona con la mayor tasa de muertos de hambre en el mundo, devastada por las guerras, las epidemias y la sequía.” Señaló la fotografía de un hombre africano vestido bastante bien mientras examinaba un coche de lujo.

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Mi amado listo para el explante 1

donna con guanti di latex tortura uomo assecondando il suo piacere di morire e desiderio di soffrire

La señora parecía haber perdido la expresión fría e indescifrable… en su rostro, más delgado y atormentada de lo que recordaba, se entreveya el cambio de muchos estados de ánimo, como nubes que corrieran empujadas por el viento en el cielo tormentoso. Se puso seria, sonrió, tuvo una mueja de disgusto; los labios temblaban un poco, acompañados por un ligero tic al ojo. Pareciò estar al borde de una crisis de nervios, pero encontró la cordura hasta que, otra vez, pareciò abrumada por lo sentimientos, asì qué todo volviò a empezar: afectación, enojo, disgusto, dulces sonrisas…
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Mi amado listo para el explante 2

mujer asesina poseyendo su victima en la sangre

Rita insertò la cuchilla en la herida, para remover el tejido del hueso;
empujaò la lama a fondo, espiando de reojo el rostro de Manuel, desfigurado por el sufrimiento y el horror. Hijo de puta! Cómo se atrevía a rechazarla? Lo mantendría sedado, lo justo, bordeando el espasmo insoportable.

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Extraños al angustioso invierno de la muerte.

dos amantes eternos, el placere ed morir Luca Della Casa

Pulsar en un mismo cuerpo celeste,
mientras fluía la sangre y la vida;
extraños al angustioso invierno de la muerte.
Y finalmente estallar en mil fragmentos de cosmos,
en el espacio profundo e infinito
de sus ojos de niña desesperada.

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